Nuestra relación está cada vez peor y no sabemos cómo arreglarla

Ya casi no podéis hablar de nada sin acabar discutiendo. Basta una frase, un gesto, una mala contestación. Uno dice algo, el otro se siente atacado, responde, y en cuestión de minutos estáis otra vez en lo mismo.
Y lo peor es que sabéis perfectamente cómo va a terminar. Conocéis las frases que va a decir el otro, los reproches que van a salir, los silencios que vendrán después. A veces incluso empezáis a discutir por algo que ocurrió hace años y que no quedó resuelto.
Hay días en los que preferís no hablar. Os tragáis cosas para evitar otra bronca. Medís lo que decís, el tono que utilizáis, el momento en que planteáis algo. Y aun así, acabáis discutiendo.
Quizá todavía os queréis, pero cada vez os cuesta más estar juntos. Os irritan cosas del otro a las que antes no dábais importancia. Ya no os buscáis tanto, apenas os tocáis, y hay momentos en los que, aunque cueste reconocerlo, estáis mejor cuando el otro no está en casa.
Puede que todavía haya días buenos. Hacéis planes en familia o con amigos, os reconocéis en las personas que erais antes. Y pensáis que quizá no está todo perdido.
Pero después vuelve a pasar algo. Otra discusión. Otra decepción. Otra noche acostándoos de espaldas.
Y empieza a aparecer una pregunta: ¿Y si lo nuestro ya no tiene arreglo?
Moverse no es lo mismo que avanzar
Piensa en una mecedora.
Puedes pasarte horas balanceándote hacia delante y hacia atrás. Hay movimiento, pero cuando te levantas, sigues exactamente en el mismo lugar donde estabas. A veces, con una pareja ocurre algo parecido.
Confundimos pensar con hacer algo. Darle cien vueltas a una situación puede producir la sensación de estar trabajando en ella. Pero, si no aparece información nueva ni cambia ninguna decisión, probablemente solo estamos repitiendo el mismo recorrido.
Discutís, os reconciliáis, confiáis en que esta vez las cosas van a cambiar y en que podréis solucionarlo solos. Durante unos días estáis mejor. Después vuelve a ocurrir algo, aparece otra discusión y empezáis de nuevo.
Y así podéis pasar meses. Incluso años.
Mucho movimiento. Mucho desgaste. Pero ningún avance.
Porque una cosa es intentar que vuestra relación deje de ir mal y otra, bastante distinta, es saber cómo queréis que sea.
¿Cuándo fue la última vez que hablasteis de eso?
No de los niños, del trabajo, de la hipoteca o de lo que hay que hacer el fin de semana.
De vosotros.
De cómo queréis compartir la vida. De qué necesitáis para sentiros queridos e importantes. De qué lugar queréis ocupar en la vida del otro. De lo que todavía os gustaría construir juntos.
Quizá lleváis tanto tiempo intentando resolver lo que os separa que habéis dejado de hablar de lo que os gustaría que os uniera.
Y puede que antes de seguir intentando arreglar vuestra relación necesitéis descubrir hacia dónde queréis ir. Juntos o por separado.
¿Y ahora qué hacemos?
Es muy posible que llevéis tanto tiempo discutiendo y poniendo distancia entre los dos que ya ni siquiera sepáis qué queréis.
Podemos sentarnos a hablar. Os ayudaré a entender qué está pasando entre vosotros, por qué acabáis una y otra vez en las mismas discusiones y qué hace cada uno, muchas veces sin darse cuenta, para que las cosas sigan igual.
Quizá uno necesita más cariño, más atención, más tiempo juntos, mientras el otro necesita más espacio. Quizá uno lleva tiempo sintiendo que no es importante para su pareja y el otro siente que nada de lo que hace es suficiente.
No se trata de decidir quién tiene razón, sino de entender qué necesita cada uno para estar bien en esa relación y si el otro quiere y puede ofrecérselo.
Porque a veces no es que el otro no pueda cambiar. Es que no quiere. O no está dispuesto a darle en la relación el lugar que el otro necesita.
Y eso nos lleva a una cuestión importante: todas las decisiones tienen un precio. Seguir juntos lo tiene. Separarse también. Darle prioridad a la relación puede significar renunciar a otras cosas. No hacerlo también tiene consecuencias.
Lo importante es que podáis entender qué estáis eligiendo, qué supone para cada uno y si es una vida que realmente queréis compartir.
No vamos a dar por hecho que tenéis que seguir juntos. Vamos a descubrir si todavía podéis construir una relación en la que los dos queráis estar.
Precios
SESIONES
Para trabajar una situación concreta, sin tener que comprometerte a un proceso de varias sesiones.
Sesión individual presencial
45–60 minutos · 50 €
Sesión de pareja presencial
Hasta 90 minutos · 70 €
Puedes reservar sesiones sueltas, con la frecuencia que tú decidas.
MODALIDAD MENSUAL
Para momentos especialmente difíciles en los que viene bien poder trabajar también con lo que ocurre entre una sesión y la siguiente.
Incluye
- 2 sesiones individuales presenciales al mes
- Atención por WhatsApp entre sesiones
Cada una de las dos sesiones es de 45–60 minutos · 140 € al mes
Entre sesiones puedes escribirme para contarme qué está ocurriendo, consultar algo que ha pasado o trabajar sobre situaciones reales mientras están sucediendo, sin tener que esperar a la siguiente sesión.
Esta modalidad es individual y puedes renovarla mes a mes si la necesitas.
Una nota sobre el tiempo
La duración de las sesiones es aproximada. Si necesitamos unos minutos más para terminar lo que estamos tratando, nos los tomamos.

EUGENIO PARDO
Trabajo con adolescentes, adultos y parejas que atraviesan momentos complicados.
Tengo una gran confianza en cada persona que llega hasta mí, porque he comprobado que todas tienen muchas más capacidades de las que se creen para afrontar las situaciones difíciles que les toca vivir.
Buena parte de lo que hago consiste en ayudarles a distinguir qué depende de ellos y qué no, y a llevar a la práctica lo que van descubriendo. Porque hay cosas de la realidad que vivimos que no podemos cambiar, pero sí podemos elegir cómo actuar frente a ellas.
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Eugenio Pardo
Coach para situaciones de vida complicadas. → Saber más
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